Barnizar Maderas

Hablemos de los diferentes tipos de soporte madera que nos podemos encontrar:

Maderas de poro profundo.

Las maderas con poro muy profundo son obviamente difíciles de barnizar a “poro cerrado”. Requieren varias manos de poco grosor, pero son más recomendables en procesos de “poro abierto”.

Las más usadas son el roble, utilizado mucho en muebles de cocina y puertas, y el fresno. Existen otras, que además tienen la particularidad de que su forma es estrecha y sinuosa, como la bubinga, chapa muy bella, pero que es de muy difícil barnizado por la dificultad que presenta las cavidades del poro y la dificultad del acceso del barniz a las mismas.

 
Maderas de poco poro.

Son aquellas con poros de poca profundidad y muy abiertos, de maderas compactas como el haya, mukali, y algún pino. Y su barnizado suele ser sencillo, excepto el mukali que tiende a formar grandes burbujas durante el barnizado.

Si se trata de maderas de alta densidad, es decir, con muy poca porosidad, la adherencia puede se difícil por falta de anclaje mecánico. En este caso conviene realizar un lijado vigoroso y aplicar un barniz de baja viscosidad y de largo tiempo de secado.

Maderas resinosas.

Hay un tipo de maderas, cuya cantidad de resina contenida en sus fibras aflora durante el barnizado, complicando la operación de manera que inhibe o retarda el secado de algunos productos. Las maderas más conocidas son algún tipo de pino, palisandro, wenge. Otro problema típico es la falta de adherencia, por la “grasa” sobre la que se aplica el barniz o pintura. Conviene hacer un lijado e inmediatamente proceder al barnizado. Para evitar los problemas se aconseja el aislamiento de la chapa mediante una imprimación.

Maderas de difícil mojabilidad.

Estas son la maderas, que además de presentar características antes mencionadas, tienen la particularidad de no permitir buen mojado y extensibilidad de los tintes y de los acabados. Por ejemplo, la bubinga, el ramin y la samba. Para un buen tintado requiere la utilización de productos específicos.

Soportes para acabados pigmentados.

Existe la creencia, que como un pigmentado lo tapa todo, puede utilizarse cualquier soporte. Nada más lejos de la realidad. Para pintar un producto hay que elegir bien el soporte, teniendo en cuenta, que las pinturas son acabados rígidos por los pigmentos y cargas que llevan, ya que disminuye la cantidad de ligante, por lo que el movimiento de la base le afectará en mayor medida, apareciendo grietas en la pintura más fácilmente que en el barniz.

Aglomerados rechapados con maderas.

Si se tiene que pintar o barnizar este tipo de soportes, se debe tener muy presente el evitar aquellas chapas de poro profundo, resinosas y maderas de poca densidad como el okume (o madera de balsa), pino, roble o fresno a poro cerrado, ya que puede haber contaminación del adhesivo base por absorción. En cambio, se pintan o barnizan con facilidad y seguridad el haya o el mukali.

Tablero de fibras de densidad media.

Estos presentan superficies de muy distinta porosidad, y por tanto, de muy distinta absorción de pintura o barniz. Sobre todo entre las caras y los cantos y las partes mecanizadas. En estas dos últimas zonas la absorción es mucho mayor que en las caras.

Ello obliga a aplicar inicialmente una imprimación, que consiste en un producto de muy baja viscosidad para que recubra los poros y deje la superficie preparada para la siguiente capa, que será el producto con viscosidad y gramaje habitual.

Otro problema es la cantidad de polvo que se produce durante el mecanizado, lo que puede ocasionar defectos de extensibilidad y adherencia, por lo que hay que ser especialmente cuidadoso en la limpieza.

Papeles y melaminas.

Los principales problemas de estos soportes son la extensibilidad y la adherencia.

Los papeles y melaminas están impregnadas de resinas para conferirles dureza, pero dichas resinas crean una superficie impermeable, con una tensión superficial baja. Por lo tanto, se aconseja lijar la capa de resina, para crear puntos de anclaje mecánico. Este proceso no siempre es posible hacerlo, ya que se corre el riesgo de destruir la capa decorativa del papel. Otra posibilidad es aplicar una imprimación cuya función sea hacer de puente adherente entre el papel y el barniz.

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