Corrosión: Un Poco de Teoría

Hablemos hoy de la corrosión, sin entrar en conceptos muy “químicos”.
¿Qué es?

Según la IUPAC (International Union of Pure and Applied Chemistry), corrosión es toda reacción interfacial de un material (metal, cerámico o polímero) con su entorno, dando como resultado el consumo de material o la disolución de alguna especie del entorno.

Éste término se emplea especialmente en el campo de la metalurgia, definiéndose entonces corrosión como una tendencia espontánea y natural a recuperar el estado oxidado en que se encuentran en la naturaleza, con desprendimiento de energía. Es decir, se trata de la reacción de un metal, provocando el deterioro de sus propiedades. A causa de este fenómeno, los metales pierden su estado elemental, y retoman el estado combinado de origen, transformando sus átomos metálicos en iones y cediendo sus electrones a un no metal, como el oxígeno, el azufre, …

El efecto de la corrosión a largo plazo, en el peor de los casos, es la destrucción total del material. También da lugar a otros problemas, que aunque pareciendo menores son también perjudiciales, como inicios de fractura, fugas en tanques o conducciones, perdida de resistencia mecánica en estructuras o en partes de maquinarias, perjuicio en el aspecto estético. Y las pérdidas económicas que pueden conllevar son muy importantes.

A temperatura ambiente y en una atmósfera perfectamente seca, la corrosión metálica tiene lugar a velocidades impreceptibles, con lo que es prácticamente ignorada. En cambio, en presencia de agua, adquiere especial importancia. Es cuando hablamos de corrosión electroquímica, principal mecanismo de corrosión ambiental, por estar el agua siempre presente en el ambiente, ya sea en forma de vapor o en su forma líquida.

¿Cómo podemos proteger los metales contra la corrosión?

  • mediante recubrimientos anticorrosivos orgánicos o inorgánicos
  • conectando el metal a un ánodo de sacrificio
  • galvanizando o recubriendo acero con zinc
  • permitiendo que una película, tal como un óxido metálico, se forme de manera natural sobre el metal
  • mediante protección anódica/catódica
  • mediante adición de inhibidores de corrosión al medio electrolítico

Elegir uno u otro va a depender de factores como el económico y de las prestaciones que el material debe ofrecer.

Ya que nos dedicamos a los recubrimientos, obviamente hablaremos de los recubrimientos anticorrosivos orgánicos: las pinturas orgánicas. Pero eso será en el siguiente post.

“Stay tuned!”.

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