En nuestro sector utilizamos la palabra disolvente de forma muy amplia para denominar a cualquier líquido presente o añadido al barniz o la pintura.
También empleamos el término diluyente cuando nos referimos a cualquier sustancia que añadida a la pintura o barniz, provoca una reducción de su contenido en sólidos.
Pero, ¿qué diferencias reales hay entre cada unos de los términos?
El disolvente es el líquido simple o compuesto, volátil en las condiciones normales de secado, capaz de disolver completamente el ligante o resina. Es el que, una vez obtenido el film seco, desaparece de este. Es el responsable de dar a la pintura líquida una consistencia adecuada para la comercialización del producto, la estabilidad necesaria para el almacenaje y la reología adecuada para la aplicación.
Cuando se habla de disolventes, hay que distinguir entre disolventes verdaderos y los co-solventes o diluyentes. Los primeros son capaces, como ya hemos dicho, de disolver el ligante o resina por sí solos, mientras que los segundos pueden utilizarse para diluir las soluciones obtenidas con los disolventes verdaderos.
El diluyente es el producto simple o compuesto, generalmente volátil en las condiciones normales de secado, no siendo un disolvente del vehículo fijo, puede usarse conjuntamente con éste, sin causar ningún efecto adverso en la pintura o barniz. También, es el producto empleado para ajustar la viscosidad de aplicación en el momento del empleo.

¿Y cuáles son estos productos? Normalmente se clasifican mediante su naturaleza química:
- agua,
- alcoholes y glicoles
- éteres y ésteres
- cetonas
- hidrocarburos alifáticos
- hidrocarburos aromáticos
- hidrocarburos desaromatizados
- naftas
- disolventes clorados (debido a su alta toxicidad, las normativas europeas tienden a su restricción)
Las características más importantes a tener en cuenta en la elección de los disolventes son:
- capacidad de disolver
- viscosidad o consistencia
- punto de ebullición
- velocidad de evaporación
- temperatura de inflamabilidad o flash-point
- naturaleza química
- toxicidad
- olor
El químico debe tener en cuenta que un exceso de co-solvente o diluyente inestabilizaría la solución, pudiendo suceder tanto en el envase como durante el proceso de evaporación durante el secado. El resultado de un mal equilibrio entre disolvente verdadero y co-solvente es la formación de películas de mala calidad, con arrugas, con falta de brillo y otras deficiencias que deben ser evitadas.
Por eso, no debe despreciarse la influencia de la elección de los disolventes a la hora de efectuar una formulación o de utilizarlos para la aplicación. Es muy importante que se siga las recomendaciones del fabricante de pinturas y barnices a la hora de utilizarlos.
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